Un saludo cambia el mundo

La comunicación es un elemento imprescindible de las sociedades humanas: es precisamente la herramienta que configura el sistema social. Casi todos nuestros  actos son acciones de comunicación: todas las que realizamos entre varias personas, y muchas de las que hacemos en soledad. Escribir un libro, por ejemplo.

La comunicación, como el resto de acciones humanas puede ser un acto de amor o un acto de guerra. La realidad no es tan drástica, y ofrece matices, pero no quiero despistarme del objetivo. La diferencia entre actos de amor y guerra consiste en que los actos de guerra nos separan del mundo, de los otros, los despojan de su dignidad, previamente a su destrucción, mientras los actos de amor nos unen al mundo, nos implican con los otros, reconociendo su dignidad e incitándonos a trabajar por ellos y su bienestar.

Unas recientes investigaciones antropológicas han sugerido que el origen del lenguage está en la colaboración entre homínidos para la caza o la batalla: una suerte de sonidos guturales como  elementos de coordinación para la acción colaborativa, ya sea de amor – de supervivencia de la tribu -, o de guerra. También sabemos que las parejas en la intimidad desarrollan su propio lenguage que les ayuda a mantener y ampliar la ternura y la complicidad. La comunicación es una herramienta. La misma mano puede tirar la piedra y esconderse, como acto de guerra, y acariciar como acto de amor, al que despuès sigue todo el cuerpo. Comunicación para la acción cariñosa o beligerante.

El primer acto de comunicación en un encuentro – fortuito, o no – es el saludo. Y también puede ser cariñoso o beligerante. El saludo puede constituir el primer acto de afecto, de reconocimiento de la dignidad en nuestra relaciones personales o profesionales. El saludo es el deseo de mutua salud, pero puede ser mucho más. Puede ser la primera oportunidad de crear un sustrato de complicidad y confianza. El trabajo por la dignidad ajena no solo es saludable, consituye un acto de sanación mutua que nos hace poderosos y sabios. La mecánica cuántica nos ha demostrado que mirar un hecho supone condicionar su desarrollo, pero actuar sobre él implica cambiar el mundo, al tiempo que cambiamos nosotros.

La suma de todos los actos de comunicación da como resultado la cultura de una sociedad. Y ahí contamos todos, participamos todos. Quizás los artífices culturales y científicos ensanchan su campo, pero entre todos configuramos su cualidad como marco y soporte de nuestros actos, tejido donde cobran significado y valor nuestras acciones.

Ahora tenemos una colección de saludos, recogidos en 87 encuentros cariñosos y muy interesantes. Compendio valioso de actitudes y comportamientos de personas que cambian nuestro mundo, nuestra cultura, nuestra sabiduría. 70 apretones de mano y 17 besos y abrazos para iluminar una vía de refuerzo personal y profesional, de empoderamiento social.

No perdamos la oportunidad de recorrer un camino de sabiduría: hagamos nuestra propia colección de buenos saludos.

Y para empezar el camino, un mapa privilegiado: el precioso libro de Belén y Juan Ramón: El coleccionista de saludos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s